Redacción Q/I
Washington, DC.— El presidente Donald Trump anunció que Rusia podría comenzar a enviar diésel de manera inmediata al mercado internacional, luego de que Estados Unidos decidiera flexibilizar temporalmente determinadas sanciones impuestas a Moscú por su guerra contra Ucrania.
La medida busca aumentar la disponibilidad mundial de
combustible y aliviar la presión sobre los precios que pagan los consumidores
estadounidenses, en un momento de preocupación por los costos energéticos y a
pocas semanas de las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
El anuncio supone un cambio significativo en la política
de restricciones económicas contra Rusia, aunque el alcance real de la
flexibilización dependerá de las licencias, los productos y las operaciones
específicamente autorizadas por Washington.
Trump aseguró que el acuerdo con el presidente ruso,
Vladímir Putin, contempla un suministro inicial de más de 300,000 toneladas
métricas de diésel, seguido de otras 500,000 toneladas en noviembre y entregas
adicionales durante los meses posteriores.
El Departamento del Tesoro estadounidense confirmó la emisión de una licencia temporal que autoriza determinadas operaciones de venta, transporte e importación de diésel de origen ruso hasta abril de 2027. La decisión no representa el levantamiento general de todas las sanciones económicas contra Moscú.
El combustible diésel resulta fundamental para el transporte
de mercancías, la agricultura y diversas actividades industriales. Su
encarecimiento repercute directamente en los costos de distribución de
alimentos y otros productos de consumo.
Sin embargo, especialistas del sector energético
advierten que el suministro anunciado podría tener un efecto limitado sobre los
precios, debido a las restricciones de refinación y a los desequilibrios
existentes en el mercado internacional.
La decisión también provocó críticas del presidente
ucraniano, Volodímir Zelenski, y de legisladores estadounidenses que consideran
que permitir mayores ingresos por exportaciones energéticas podría favorecer
económicamente a Rusia mientras continúa su guerra contra Ucrania.
La administración Trump, por su parte, defiende la
flexibilización como una medida destinada a aliviar los costos para
agricultores, transportistas y familias estadounidenses.
El anuncio se produce en un escenario de elevada presión
económica y política, cuando los precios del combustible se han convertido en
un tema de preocupación nacional de cara a las elecciones intermedias.
La decisión coloca a Washington ante un difícil
equilibrio: buscar alivio para los consumidores estadounidenses sin debilitar
la presión económica internacional sobre Rusia por su invasión de Ucrania.

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