Redacción Q/I
Jerusalén, ISRAEL.— Israel conmemoró el tercer aniversario de los ataques perpetrados por Hamás el 7 de octubre de 2023, una de las jornadas más trágicas de su historia, con ceremonias de duelo, homenajes a las víctimas y nuevas manifestaciones de indignación contra el Gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu.
Familiares,
sobrevivientes y ciudadanos se congregaron el miércoles 7 de octubre en
distintas comunidades del sur del país, especialmente en el lugar donde se
celebraba el festival musical Nova y en el kibutz Kfar Aza, escenarios de
algunas de las peores matanzas cometidas durante la incursión.
El ataque de
Hamás dejó aproximadamente 1,200 muertos y 251 personas secuestradas,
desencadenando una ofensiva militar israelí que ha devastado gran parte de la
Franja de Gaza y provocado una profunda crisis humanitaria.
En el antiguo recinto del festival Nova, los familiares guardaron silencio a las 6:29 de la mañana, hora en que comenzó el ataque hace tres años. Las fotografías de las víctimas, las flores y las velas reflejaron el dolor de quienes todavía buscan respuestas y responsabilidades por aquella tragedia.
La
conmemoración se desarrolló en medio de fuertes tensiones políticas, a pocas
semanas de las elecciones parlamentarias israelíes del 27 de octubre. Sectores
de la población responsabilizan al Gobierno de Netanyahu por las fallas de
seguridad que permitieron el ataque y reclaman una investigación independiente.
Mientras
Israel recordaba a sus muertos, nuevos bombardeos sacudían Gaza, pese al alto
el fuego establecido en octubre de 2025. Las autoridades israelíes sostienen
que sus operaciones buscan combatir a integrantes de Hamás, mientras la
población palestina continúa enfrentando desplazamientos, destrucción y graves
dificultades para acceder a servicios esenciales.
Según las
autoridades sanitarias de Gaza, más de 74,000 palestinos han muerto
desde el inicio de la ofensiva israelí, en un conflicto que ha dejado extensas
zonas del territorio prácticamente inhabitables.
Este aniversario fue el primero desde el regreso de todos los rehenes israelíes, vivos o fallecidos, pero el cierre de ese capítulo no ha terminado con el sufrimiento de las familias ni con las divisiones políticas y sociales provocadas por la guerra.
Tres años
después de la masacre, Israel continúa reclamando memoria y justicia para sus
víctimas, mientras Gaza permanece sumida en una tragedia humanitaria que
evidencia el enorme costo de una confrontación cuya violencia todavía no ha
terminado.
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