Redacción Q/I
Marcy, NY. — El estado de Nueva York acordó pagar US$24 millones a la familia de Robert L. Brooks, el recluso de 43 años que murió después de ser golpeado por funcionarios penitenciarios mientras se encontraba esposado y bajo custodia en la enfermería del Marcy Correctional Facility, en diciembre de 2024. El acuerdo resolverá las demandas civiles presentadas por sus familiares.La agresión ocurrió el 9 de diciembre de 2024, pocas
horas después de que Brooks fuera trasladado a Marcy desde otra prisión. Videos
obtenidos de cámaras corporales mostraron a funcionarios golpeándolo y
pateándolo mientras permanecía inmovilizado en la enfermería. Brooks murió
horas después, el 10 de diciembre, y su muerte fue determinada como homicidio.
El caso provocó indignación pública después de que las
imágenes fueran divulgadas y desencadenó investigaciones, procesos penales y
nuevas demandas de mayor supervisión dentro del sistema penitenciario estatal.
Diez funcionarios penitenciarios fueron acusados en
relación con la muerte. Uno fue declarado culpable de asesinato; cinco se
declararon culpables de homicidio involuntario, otros dos admitieron delitos
menores y dos fueron absueltos.
La indemnización de US$24 millones es considerada la mayor registrada en Nueva York por la muerte de una persona encarcelada y los abogados de la familia han señalado que podría encontrarse entre las mayores de este tipo en Estados Unidos.
La gobernadora Kathy Hochul calificó la muerte de Brooks
como un asesinato sin sentido y afirmó que ninguna familia debería atravesar
una experiencia semejante. También sostuvo que las personas que ingresan a
instalaciones del Departamento de Correcciones tienen derecho a permanecer
seguras.
Para la familia, sin embargo, el acuerdo económico no
representa el final del caso. En una conferencia de prensa celebrada el lunes,
su hijo, Robert Brooks Jr., declaró que ninguna cantidad de dinero podrá
devolverle a su padre, mientras familiares aseguraron que continuarán
reclamando reformas para evitar nuevos episodios de violencia dentro de las
cárceles.
La muerte de Brooks también impulsó cambios en el sistema
penitenciario de Nueva York, entre ellos medidas destinadas a ampliar el uso de
cámaras y fortalecer la transparencia y supervisión cuando una persona muere
bajo custodia estatal.
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