Redacción Q/I
Ciudad de Panamá, Panamá.- El Gobierno panameño reforzó de manera inmediata su dispositivo de seguridad a lo largo de la frontera con Colombia, luego de los atentados registrados durante las primeras horas del nuevo gobierno colombiano encabezado por el presidente Abelardo de la Espriella.
La decisión busca impedir que un eventual recrudecimiento del conflicto colombiano provoque desplazamientos de organizaciones criminales o grupos armados hacia territorio panameño, especialmente a través de la extensa y difícil región selvática del Darién. Reportes publicados este lunes señalan que el operativo movilizó a más de 500 agentes, además de recursos aéreos y navales.
Las autoridades panameñas pusieron en alerta unidades del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront) y del Servicio Nacional Aeronaval (Senan), encargadas de incrementar la vigilancia terrestre, marítima y aérea en puntos considerados estratégicos para la seguridad nacional.
El despliegue se produce después de dos atentados ocurridos en diferentes puntos de Colombia que dejaron al menos un policía muerto y varios heridos, en momentos en que De la Espriella inicia una nueva política de seguridad con la promesa de combatir con firmeza al narcotráfico y a las organizaciones armadas ilegales.
Darién se convierte nuevamente en punto estratégico
Panamá y Colombia comparten aproximadamente 266 kilómetros de frontera, gran parte de ellos dentro de la selva del Darién, uno de los territorios más difíciles de controlar en América Latina debido a su geografía, ausencia de carreteras y limitada

presencia humana.
La preocupación panameña está relacionada con la posibilidad de que organizaciones como el Clan del Golfo, el ELN u otros grupos armados intenten desplazarse hacia zonas fronterizas ante una intensificación de las operaciones militares colombianas.
El nuevo mandatario colombiano ha anunciado una estrategia más agresiva contra el narcotráfico y las organizaciones armadas. Estados Unidos, por su parte, anunció un plan de asistencia de seguridad por unos 1,000 millones de dólares para respaldar las nuevas iniciativas colombianas contra el crimen organizado y el narcotráfico.
Fuerzas terrestres, marítimas y aéreas en alerta
El dispositivo panameño no se limita a patrullajes terrestres. Las autoridades movilizaron embarcaciones hacia las costas del Pacífico y el Caribe, mientras unidades especializadas aumentaron su presencia en comunidades y corredores estratégicos próximos a Colombia.
El director general del Senafront, Larry Solís, explicó que la intención es fortalecer el control de las costas y fronteras para enfrentar directamente a las organizaciones dedicadas a actividades criminales.
Pese al incremento de las medidas preventivas, el ministro de Seguridad de Panamá, Frank Ábrego, había señalado días antes que las informaciones de inteligencia disponibles no confirmaban incursiones de grupos irregulares colombianos en territorio panameño.
Las autoridades han pedido evitar rumores que puedan generar alarma entre la población, aunque mantienen el dispositivo como una medida preventiva frente al nuevo escenario político y militar colombiano.

Panamá protege un territorio de importancia mundial
El reforzamiento fronterizo adquiere mayor relevancia porque coincide con maniobras internacionales relacionadas con la defensa y seguridad del Canal de Panamá, infraestructura estratégica para el comercio mundial.
La combinación de la violencia registrada en Colombia, la nueva estrategia de seguridad del gobierno de De la Espriella y el temor a movimientos de organizaciones criminales convierte nuevamente al Darién en una zona prioritaria para Panamá.
El mensaje de las autoridades panameñas es claro: aunque por el momento no existen indicios confirmados de una incursión armada desde Colombia, el país pretende impedir que la violencia del vecino territorio atraviese la frontera y amenace la seguridad de sus ciudadanos.
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