Redacción Q/I
Nueva York, NY.– El congresista de origen dominicano Adriano Espaillat descartó presentarse como candidato independiente en los próximos comicios de Nueva York, reafirmó su permanencia en el Partido Demócrata y anunció que continuará activo en las comunidades del Alto Manhattan y El Bronx tras su derrota frente a Darializa Ávila.
“Eso no procede. Yo soy un demócrata a carta cabal, yo sigo en mi partido. Incluso, tenemos que salvar el Partido Demócrata”, declaró Espaillat al ser cuestionado sobre la posibilidad de buscar otra vía electoral para conservar su escaño en la Cámara de Representantes.
El veterano dirigente no explicó específicamente qué entiende que debe ser “salvado” dentro de su organización política. Sus palabras, sin embargo, llegan en medio de los debates internos entre diferentes corrientes del Partido Demócrata sobre su orientación y futuro electoral.
Una derrota de gran impacto político
La derrota de Espaillat representó un importante cambio en la política dominicana de Nueva York debido a la trayectoria y al simbolismo de su carrera.

Nacido en Santiago de los Caballeros, República Dominicana, Espaillat hizo historia como el primer dominicano elegido al Congreso de Estados Unidos y el primer miembro de la Cámara que había llegado al país como inmigrante indocumentado.
Desde 2017 representa en Washington un distrito que comprende sectores del Alto Manhattan y El Bronx, convirtiéndose durante esos años en una de las figuras dominicanas de mayor influencia dentro de la política estadounidense.
La victoria de Darializa Ávila puso fin a su aspiración de continuar otro período en la Cámara Baja y abrió una nueva etapa en la representación política de un distrito donde la población dominicana constituye una fuerza electoral de considerable importancia.
El factor Mamdani
Uno de los elementos que generó mayor discusión durante la contienda fue la participación política de Zohran Mamdani, quien anunció su respaldo a Ávila aproximadamente un mes antes de las elecciones.
De acuerdo con la información suministrada sobre la contienda, ese respaldo provocó cuestionamientos debido al apoyo que anteriormente Espaillat había ofrecido a Mamdani.
El episodio agregó tensión a una primaria que ya tenía importantes implicaciones para las diferentes corrientes del Partido Demócrata en Nueva York.
Para sectores de la comunidad dominicana, la derrota de una figura histórica como Espaillat también abrió interrogantes sobre el futuro de la representación política de esa diáspora y sobre las nuevas alianzas que comienzan a configurarse dentro del electorado neoyorquino.
“Tenemos que salvar el Partido Demócrata”
Quizás la declaración políticamente más significativa de Espaillat no fue su negativa a competir como independiente, sino su afirmación de que es necesario “salvar” al Partido Demócrata.
El congresista no detalló cuáles políticas, estrategias o estructuras internas considera necesario modificar.
Por esa razón, sería prematuro interpretar sus palabras como un respaldo o rechazo específico a alguna de las corrientes que actualmente conviven dentro de la organización.
Lo que sí dejó claro es que cualquier batalla política futura la librará desde las filas demócratas.
“Yo soy un demócrata a carta cabal”, enfatizó.
Regresa a sus raíces comunitarias
Tras conocerse los resultados electorales en junio, Espaillat había anunciado su retiro del escenario público después de aproximadamente tres décadas de servicio político y comunitario.
Ahora sus declaraciones apuntan hacia una realidad diferente: puede abandonar el Congreso, pero no necesariamente la actividad política y comunitaria.
Espaillat aseguró que regresará a sus orígenes como activista y que tendrá una presencia mucho mayor en las calles y organizaciones de las comunidades que durante décadas constituyeron su principal base política.
“Yo soy un activista en lo más profundo de mi corazón, y los activistas son como los grandes generales: no se retiran”, expresó.
Durante sus años como congresista, explicó, tenía que permanecer cuatro y cinco días por semana en Washington. Fuera del Congreso, afirma que podrá dedicar ese tiempo directamente a la comunidad.
“Ahora voy a estar en el corazón de la comunidad todos los días”, manifestó.
Y cerró con una frase que deja abierta la puerta a su continuidad como figura influyente, aunque no necesariamente como candidato:
“Así que hay mucho Adriano para mucho tiempo”.
Con esa declaración, Espaillat descarta por ahora una candidatura independiente, pero deja claro que su derrota electoral no significa su desaparición del escenario público. Su próximo capítulo, según sus propias palabras, estará nuevamente en las calles, organizaciones y comunidades donde comenzó su trayectoria política.
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