Redacción Q/I
Nueva York, Nueva York. — La política dominicana en Estados Unidos vivió un giro histórico luego de que la joven dirigente dominico-estadounidense Darializa Ávila Chevalier obtuviera la nominación del Partido Demócrata para el Distrito Congresional 13 de Nueva York, al imponerse sobre el veterano congresista Adriano Espaillat en unas primarias que marcaron el relevo generacional dentro del partido.
Con cerca del 87% de los votos escrutados, Ávila Chevalier alcanzó aproximadamente el 49.4% de los sufragios, mientras que Espaillat obtuvo alrededor del 45.9%, una diferencia suficiente para que diversos medios y analistas proyectaran su victoria la misma noche electoral. La socióloga y organizadora comunitaria, de 32 años, se perfila ahora como la candidata demócrata para un distrito considerado de fuerte tendencia demócrata, por lo que llega con amplias posibilidades de convertirse en la primera mujer dominicana en representar esa demarcación en el Congreso de Estados Unidos.
La campaña de Ávila Chevalier estuvo rodeada de controversias por antiguas publicaciones en redes sociales, las cuales fueron objeto de críticas durante el proceso electoral. Sin embargo, la candidata logró mantener el respaldo de importantes sectores progresistas y centró su mensaje en temas como vivienda asequible, derechos de los inmigrantes y reformas sociales, logrando movilizar a una nueva generación de votantes.

Por su parte, Espaillat pone fin a una extensa trayectoria política que comenzó en la Asamblea y el Senado del Estado de Nueva York antes de llegar al Congreso federal en 2017. Durante su carrera impulsó iniciativas relacionadas con la vivienda asequible, la protección de los inquilinos y el desarrollo de comunidades inmigrantes. También ocupó posiciones de liderazgo dentro del caucus hispano del Congreso y participó en importantes comités legislativos.
Nacido en Santiago de los Caballeros, República Dominicana, Espaillat emigró a Estados Unidos siendo niño y se convirtió en el primer congresista estadounidense de origen dominicano. Su derrota representa el cierre de una etapa política para una de las figuras latinas más influyentes del Congreso, mientras una nueva generación asume el liderazgo del Distrito 13, que comprende el Alto Manhattan y sectores del oeste del Bronx.
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