Taylor Swift blinda legalmente su voz e imagen para frenar falsificaciones creadas con inteligencia artificial

Redacción Q/I
Los Ángeles, CA.— La superestrella del pop Taylor Swift ha iniciado una ofensiva legal sin precedentes para proteger su identidad digital al presentar tres solicitudes federales de marca registradas destinadas a blindar su voz y su imagen frente al creciente uso indebido de inteligencia artificial, una tecnología que en los últimos años ha multiplicado la circulación de imitaciones, anuncios falsos, videos manipulados y deepfakes sexualizados utilizando el rostro de celebridades sin consentimiento. Los documentos fueron sometidos el pasado 24 de abril por TAS Rights Management, la firma que administra los derechos comerciales de la artista. Dos de las solicitudes buscan registrar legalmente fragmentos específicos de su voz pronunciando las frases “Hey, it’s Taylor Swift” y “Hey, it’s Taylor”, mientras una tercera intenta proteger una imagen icónica de la cantante durante su gira Eras Tour sosteniendo una guitarra rosada sobre el escenario. Especialistas en propiedad intelectual consideran que se trata de una nueva estrategia jurídica en la batalla contra la IA generativa, ya que hasta ahora pocas figuras públicas habían intentado registrar no solo su nombre o productos, sino la sonoridad reconocible de su voz hablada como una marca protegida. Según el abogado Josh Gerben, este tipo de registro podría permitir demandas no solo contra copias exactas, sino también contra imitaciones “confusamente similares” creadas por software.
La decisión de Swift surge después de varios episodios en los que su imagen fue utilizada sin autorización en montajes pornográficos, anuncios comerciales fraudulentos y publicaciones políticas falsas, incluyendo imágenes manipuladas difundidas durante la campaña presidencial estadounidense. La artista se suma así a una tendencia creciente entre celebridades que buscan establecer barreras legales antes de que la inteligencia artificial termine desdibujando la línea entre lo auténtico y lo fabricado digitalmente. El movimiento ocurre apenas meses después de que el actor Matthew McConaughey registrara también frases, clips de voz y elementos visuales de su identidad para evitar clonaciones tecnológicas, lo que sugiere que Hollywood y la industria musical han comenzado a asumir que la próxima gran guerra legal no será por canciones o películas, sino por la propiedad misma de la personalidad humana en la era digital.

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