Suprema Corte revisará orden de Trump que busca limitar ciudadanía por nacimiento

Redacción Q/I

Washington, DC.- La Corte Suprema de Estados Unidos anunció este viernes que revisará la constitucionalidad de la orden ejecutiva emitida por el presidente Donald Trump para restringir la ciudadanía por nacimiento en el país. El decreto, firmado el primer día de su regreso a la Casa Blanca, establece que los hijos de inmigrantes indocumentados y de ciertos residentes temporales no recibirían automáticamente la ciudadanía, rompiendo con una interpretación vigente desde 1898.

La orden nunca llegó a aplicarse, pues tribunales federales en distintos estados bloquearon su entrada en vigor de inmediato por considerarla violatoria de la Constitución. El debate impacta un principio central del país: el derecho consagrado en la Enmienda 14, según el cual toda persona nacida en territorio estadounidense es ciudadana, independientemente del estatus migratorio de sus padres.

El máximo tribunal no ha fijado fecha exacta para escuchar los argumentos orales, pero se espera que el caso se someta a revisión en los próximos meses, con una decisión proyectada para finales de junio o inicios de julio. El expediente se suma a un periodo judicial cargado, en el que también se evalúan medidas presidenciales como tarifas de emergencia, destituciones de jefes de agencias independientes y disputas sobre derechos electorales, actividad deportiva y armas de fuego.

Trump ha cuestionado públicamente la ciudadanía por nacimiento desde hace años, asegurando tras ganar la reelección en 2024 que la práctica debía terminar. Aliados suyos argumentan que la Enmienda 14 fue diseñada únicamente para garantizar ciudadanía a los hijos de personas esclavizadas y que su interpretación actual es errónea. Esa visión, antes marginal, cobró fuerza en ciertos sectores conservadores tras el respaldo presidencial.

El decreto presidencial fijó un plazo de 30 días para entrar en vigencia, pero cortes en Washington, Maryland y Massachusetts lo congelaron a nivel nacional. El juez federal John C. Coughenour calificó la orden de “flagrantemente inconstitucional”. Inicialmente, los abogados del gobierno solicitaron a la Corte Suprema pronunciarse sobre los límites del poder judicial para emitir suspensiones colectivas —conocidas como interdictos universales— más que sobre el fondo del caso.

En junio, los magistrados fallaron 6-3 a favor de recortar la capacidad de los jueces federales de bloquear medidas gubernamentales a escala nacional. Horas después, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) presentó una nueva demanda colectiva para cuestionar directamente la eliminación de la ciudadanía por nacimiento, alegando que la decisión pondría en riesgo a miles de niños que podrían quedar sin nacionalidad.

La ACLU invocó el precedente de 1898 en el caso Wong Kim Ark, en el que la Corte determinó que una persona nacida en San Francisco de padres no ciudadanos era estadounidense por derecho. Su directora legal afirmó que la ciudadanía por nacimiento ha sido “ley y tradición nacional durante más de 150 años”.

En julio, un juez federal en New Hampshire certificó la demanda colectiva presentada por la organización. En respuesta, el procurador general D. John Sauer sostuvo ante la Corte que la Enmienda 14 fue concebida para asegurar ciudadanía a los esclavizados liberados tras la Guerra Civil y no a hijos de extranjeros de paso o en situación irregular. Según Sauer, la interpretación vigente es “errónea” y el decreto presidencial busca “restaurar el significado original” de la cláusula.

Tras el anuncio de la Corte Suprema, la portavoz de la Casa Blanca, Abigail Jackson, afirmó que el caso tendrá “consecuencias enormes para la seguridad de todos los estadounidenses y la santidad de la ciudadanía”. Señaló que el gobierno espera defender su posición ante los jueces en representación del pueblo estadounidense.

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