Newark evalúa prohibir nuevas plantas de combustibles fósiles con una ordenanza ambiental

Redacción Q/I

Newark, NJ.- ,El Concejo Municipal de Newark dio un primer paso para restringir la expansión de infraestructuras de combustibles fósiles dentro de la ciudad, al introducir en primera lectura una propuesta legislativa que modificaría los códigos de uso de suelo y el financiamiento público. La iniciativa, conocida como Ports for People: Newark Fossil Free Future Ordinance, fue presentada durante la sesión del 17 de diciembre y deberá pasar por un proceso adicional de debate y una segunda votación antes de convertirse en ley.

De ser aprobada, la ordenanza buscaría detener la expansión de grandes fuentes de contaminación del aire al prohibir nuevas instalaciones de combustibles fósiles o la ampliación de las existentes dentro de los límites municipales. Asimismo, impediría el uso de fondos públicos para proyectos de infraestructura considerados contaminantes y apuntaría a reducir la carga ambiental que enfrentan comunidades históricamente afectadas por la polución.

Newark, considerada un eje económico clave por su actividad portuaria e industrial, enfrenta desde hace años cuestionamientos por los impactos ambientales asociados a ese desarrollo. Organizaciones comunitarias sostienen que los beneficios económicos han venido acompañados de un deterioro en la salud pública, especialmente en vecindarios cercanos al puerto.

De acuerdo con la Ironbound Community Corporation, alrededor de 31 millones de personas en Estados Unidos viven a menos de tres millas de un puerto, la mayoría en comunidades de primera línea que ya soportan niveles desproporcionados de contaminación. La organización advierte que los barcos utilizan combustibles altamente contaminantes, generando emisiones con compuestos cancerígenos y partículas finas asociadas a asma, enfermedades cardíacas y muertes prematuras.

En Newark, las cifras de salud refuerzan esas preocupaciones. Se estima que uno de cada cuatro niños padece asma, una proporción muy superior al promedio nacional. Leah Owens, analista de puertos y políticas de la South Ward Environmental Alliance, afirmó que las partículas contaminantes pueden ingresar al torrente sanguíneo y provocar inflamación sistémica en órganos vitales, convirtiendo decisiones de zonificación en asuntos de vida o muerte para la comunidad.

La propuesta también cuenta con el respaldo de activistas ambientales regionales. Altorice Frazier, de Pacific Environment, señaló que la ciudad tiene la oportunidad de priorizar la salud y el futuro de las comunidades más expuestas. A su vez, Erica Beverett, organizadora de Parents Engaging Parents, destacó que padres locales llevan años oponiéndose a la contaminación que afecta directamente a sus hijos. Entre los apoyos legales figura también la firma ambientalista Earthjustice.

La introducción de la ordenanza ocurre en paralelo a una prolongada controversia por la construcción de una nueva planta de energía en la sección de Ironbound. El proyecto forma parte de un plan de resiliencia desarrollado tras el impacto del huracán Sandy, cuando instalaciones críticas de aguas residuales se inundaron y vertieron desechos al río Passaic. Como respuesta, la Passaic Valley Sewerage Commission impulsó una serie de renovaciones, incluida una planta de respaldo energético en Wilson Avenue para garantizar operaciones durante apagones.

La comisión ha sostenido que la planta contará con controles de emisiones de última generación y que su impacto sería mínimo, al activarse solo en situaciones de emergencia. Sin embargo, defensores comunitarios argumentan que el área ya está saturada de fuentes contaminantes, como incineradores, tráfico pesado de camiones, sitios industriales contaminados y múltiples chimeneas, además de albergar instalaciones carcelarias y un centro federal de detención migratoria.

Pese a las objeciones, el Departamento de Protección Ambiental de Nueva Jersey autorizó el inicio de la construcción, decisión que fue aprobada por la comisión en una votación dividida. Posteriormente, la ciudad y la Ironbound Community Corporation presentaron demandas para frenar el proyecto. En octubre, un juez del condado de Essex ordenó la suspensión de las obras mientras continúa el litigio.

Los impulsores de la nueva ordenanza esperan que el cambio normativo fortalezca ese esfuerzo legal y marque un giro en la política ambiental de Newark. Para Alejandra Torres, de la Ironbound Community Corporation, la medida representa un paso clave para detener una expansión de infraestructura que, según sostiene, ha impuesto durante décadas costos ambientales y de salud a comunidades que no eligieron cargar con ellos.

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