Redacción Q/I
Washington, D.C.— El intento del presidente Donald Trump de redefinir unilateralmente el derecho a la ciudadanía por nacimiento enfrentó un panorama adverso desde su llegada al máximo tribunal del país, en un caso que revive debates históricos sobre identidad, inmigración y el alcance de la Constitución estadounidense.
El mandatario acudió el miércoles a la Supreme Court of the United States para presenciar los argumentos orales en defensa de su orden ejecutiva, que busca limitar el principio de ciudadanía automática para quienes nacen en territorio estadounidense. Sin embargo, abandonó el recinto antes de que concluyera la sesión, en medio de un ambiente de escepticismo por parte de los jueces, incluidos varios designados durante su propia administración.
La propuesta presidencial pretende reinterpretar la 14th Amendment to the United States Constitution, una de las enmiendas más emblemáticas surgidas tras la American Civil War, que establece que toda persona nacida en el país es ciudadana. La defensa del gobierno argumentó que dicha protección no debería aplicarse a hijos de inmigrantes en situación irregular o con estatus temporal, una postura que fue cuestionada de forma reiterada durante la audiencia.
El procurador general, D. John Sauer, sostuvo que la Constitución no extiende automáticamente la ciudadanía a todos los nacidos en el país bajo el contexto actual de inmigración. No obstante, el presidente del tribunal, John Roberts, respondió con firmeza: “Es un mundo nuevo, pero es la misma Constitución”.
Las dudas se intensificaron con intervenciones de magistrados como Amy Coney Barrett, quien cuestionó la viabilidad de crear una nueva categoría de ciudadanía, y Brett Kavanaugh, quien recordó que el Congreso ha reafirmado históricamente el principio de ciudadanía por nacimiento. Por su parte, Neil Gorsuch subrayó la ausencia de referencias al estatus migratorio de los padres en los debates originales de la enmienda, calificando ese vacío como “llamativo”.
El fundamento jurídico vigente se remonta al histórico caso United States v. Wong Kim Ark, en el cual el tribunal estableció en 1898 que la Enmienda 14 garantiza la ciudadanía a prácticamente todos los nacidos en territorio estadounidense, incluso en medio de tensiones raciales y antiinmigrantes de la época.
De prosperar la orden ejecutiva, miles de recién nacidos podrían quedar sin ciudadanía cada año, generando escenarios de apatridia y fragmentación de derechos constitucionales en familias con estatus migratorio mixto. Este escenario ha sido uno de los principales argumentos de los demandantes, quienes lograron bloquear la medida en tribunales federales a lo largo del país.
El caso forma parte de una ofensiva más amplia de la administración Trump para reformar el sistema migratorio mediante acciones ejecutivas, muchas de las cuales han sido frenadas por el poder judicial. Mientras tanto, el presidente ha intensificado sus críticas contra jueces federales y contra el propio tribunal supremo, al que acusa de no respaldar suficientemente su agenda.
Aunque el fallo definitivo podría tardar semanas o meses, el tribunal también se prepara para analizar otro caso clave relacionado con la eliminación de protecciones humanitarias temporales para miles de inmigrantes, en una nueva fase de las políticas migratorias impulsadas desde la Casa Blanca.
0 Comentarios