Redacción Q/I
Washington, D.C.– El presidente Donald Trump anunció este domingo el despliegue inmediato de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en los principales aeropuertos de Estados Unidos a partir de este lunes, en una medida dirigida a enfrentar la creciente crisis operativa que afecta al sistema de seguridad aérea nacional.
La decisión, coordinada por el denominado “zar de la frontera”, Tom Homan, surge en medio de un cierre parcial del gobierno federal que ha impactado directamente a la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), provocando una escasez crítica de personal, largas filas y retrasos significativos en múltiples terminales aéreas del país.

Según declaraciones de Homan, los agentes de ICE no reemplazarán las funciones especializadas de los oficiales de la TSA, como la operación de equipos de rayos X o inspecciones técnicas, pero sí asumirán tareas de apoyo logístico y de seguridad, incluyendo el control de accesos, verificación de documentos y vigilancia de áreas estratégicas para agilizar el flujo de pasajeros.
El anuncio fue adelantado por el propio Trump a través de su red Truth Social, donde aseguró que ICE acudirá a los aeropuertos para “ayudar a nuestros agentes de la TSA” en medio de una situación que ha calificado como insostenible debido a la falta de financiamiento federal.
La crisis se ha intensificado tras semanas en las que miles de agentes de la TSA han trabajado sin recibir salario, lo que ha derivado en ausencias laborales, renuncias y una notable reducción en la capacidad operativa de los puntos de control de seguridad. Como consecuencia, aeropuertos clave han registrado tiempos de espera de varias horas, generando caos entre los viajeros y presión sobre las autoridades federales.
El plan también contempla que los agentes de ICE continúen realizando funciones propias de control migratorio dentro de los aeropuertos, una práctica que, según Homan, ya forma parte de sus responsabilidades habituales y no representará un cambio en su mandato institucional.
Sin embargo, la medida ha desatado fuertes críticas desde distintos sectores. Sindicatos federales y expertos en seguridad han advertido que los agentes de ICE no cuentan con la capacitación específica requerida para labores de seguridad aeroportuaria, lo que podría generar riesgos adicionales en lugar de soluciones efectivas.
Asimismo, líderes políticos y organizaciones de derechos civiles han expresado preocupación por la presencia ampliada de ICE en espacios públicos como los aeropuertos, señalando posibles implicaciones en materia de derechos individuales y perfilamiento migratorio.
El despliegue ocurre en un contexto de alta tensión política en Washington, donde las negociaciones para reabrir el Departamento de Seguridad Nacional permanecen estancadas, mientras millones de viajeros enfrentan las consecuencias inmediatas de una crisis que combina factores presupuestarios, operativos y migratorios.
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