Redacción Q/I

Caracas, Venezuela.— La comunidad internacional reaccionó de manera inmediata este sábado luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmara la realización de ataques militares estadounidenses en territorio venezolano y anunciara la captura del líder del país, Nicolás Maduro, junto a su esposa. Las respuestas incluyeron condenas enérgicas, llamados a la desescalada y expresiones de preocupación por la seguridad de ciudadanos extranjeros en Venezuela.
En América Latina, varios gobiernos expresaron alarma ante el impacto regional del operativo. Colombia, país que comparte una extensa frontera con Venezuela, solicitó una desescalada urgente y comunicó que ha puesto en marcha medidas para proteger a la población civil, preservar la estabilidad en la zona fronteriza y atender posibles necesidades humanitarias y migratorias. Desde La Habana, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel calificó la operación como un “ataque criminal de Estados Unidos” y exhortó a una reacción inmediata de la comunidad internacional. Por su parte, el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva consideró la acción una “grave afrenta” a la soberanía venezolana y advirtió que el uso de la fuerza “cruza una línea inaceptable” que pone en riesgo la preservación de América Latina como zona de paz.
Las condenas también se extendieron a potencias extrahemisféricas. Irán describió los ataques como una “violación flagrante” de la soberanía y la integridad territorial de Venezuela, mientras recordó las recientes advertencias del propio Trump a Teherán en el contexto de protestas internas. Rusia, a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores, denunció lo ocurrido como un “acto de agresión armada” y sostuvo que los argumentos empleados para justificar la intervención carecen de fundamento. Moscú subrayó la necesidad de evitar una mayor escalada, apostar por el diálogo y garantizar el derecho de Venezuela a decidir su destino sin interferencias externas, respaldando además la convocatoria a una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU.
En Europa, la reacción estuvo marcada por llamados a la moderación y por la atención a la seguridad de nacionales en el país sudamericano. La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, informó que mantiene contactos con el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio y con el embajador europeo en Caracas, señalando que el bloque sigue de cerca la situación. Kallas reiteró que la Unión Europea ha cuestionado la legitimidad de Maduro, pero insistió en que deben respetarse el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas, priorizando la seguridad de los ciudadanos europeos.
Italia y Bélgica comunicaron que monitorean los acontecimientos con especial atención a sus connacionales. España, mediante su Ministerio de Asuntos Exteriores, pidió desescalada y moderación, y ofreció su disposición a mediar para alcanzar una salida pacífica y negociada a la crisis. En el Reino Unido, el primer ministro Keir Starmer afirmó que su país no participó en la operación y remarcó la importancia de respetar el derecho internacional, al tiempo que manifestó su intención de dialogar con aliados y con el propio presidente estadounidense para esclarecer los hechos.
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