Redacción Q/I
Riad, AS.- Lo que parecía una pelea de trámite terminó convirtiéndose en una de las mayores sorpresas recientes del boxeo internacional. El púgil dominicano Eridson García logró una victoria inesperada en Arabia Saudita al imponerse por decisión dividida al invicto japonés Taiga Imanaga, en un combate eliminatorio que abre el camino hacia una disputa por el título mundial superpluma.
A García se le informó apenas 20 días antes que debía viajar a Medio Oriente para enfrentar al zurdo nipón, una pelea que inicialmente no figuraba en sus planes inmediatos. Pese al corto tiempo de preparación, el boxeador dominicano aceptó el reto, consciente de que estaba en juego la oportunidad de acercarse a su gran sueño: pelear este mismo año por una faja mundial en las 130 libras.

La contienda adquirió carácter eliminatorio luego de que el rival original de Imanaga, el cubano Armando Martínez —clasificado número tres de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y con récord invicto de 17-0, 15 de ellos por nocaut— decidiera retirarse. Esa salida abrió la puerta para García, quien para muchos llegaba como claro desfavorecido.
Contra todo pronóstico, el dominicano desafió la lógica del papel y se adueñó del combate con una actuación sólida y valiente. Imanaga llegaba con foja perfecta de 9-0 y cinco nocauts, y era señalado como amplio favorito. Sin embargo, García se mantuvo firme, supo leer el ritmo del pleito y capitalizó los momentos clave.
“Me llamaron 20 días antes”, confesó García, nacido en Santo Domingo hace 31 años. Reconoció que se encontraba entrenando para otro compromiso y que el tiempo de preparación era insuficiente para un duelo de ese calibre. Aun así, explicó que el análisis previo de algunas peleas de su rival le permitió detectar debilidades que pudo explotar sobre el ring.

El punto de inflexión llegó en el octavo asalto, cuando García envió a la lona a Imanaga y lo dejó visiblemente conmocionado. Ese episodio marcó el resto del combate y resultó determinante en las tarjetas. Aunque el japonés ganó una de ellas 95-94, el dominicano se impuso en las otras dos por 95-94 y 96-93, sellando así la decisión dividida.
“Lo que hice cuando vi que mi oponente estaba lastimado fue aprovecharlo al máximo”, relató García tras el combate, destacando la intensidad con la que cerró los asaltos finales.
Con este triunfo, García elevó su récord profesional a 23 victorias, una derrota y 14 nocauts. El combate, pactado a 10 asaltos y celebrado el 27 de diciembre, formó parte de una cartelera de alto perfil en Riad, cuyo turno estelar estuvo a cargo del duelo por el título supergallo entre las estrellas japonesas Naoya Inoue y David Picasso.
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