Tribunal Federal Finaliza Supervisión de la Policía de Newark Tras Nueve Años de Reformas

Redacción Q/I

Newark, NJ.- Un juez federal ha puesto fin a casi una década de monitoreo del Departamento de Policía de Newark, al determinar que la institución ha implementado efectivamente los requisitos constitucionales en detenciones, registros, arrestos y uso de la fuerza. La jueza de distrito Madeline Cox Arleo levantó el decreto de consentimiento de 2016, que exigía a la ciudad y a la policía mejorar la calidad del servicio mediante capacitación y reformas estructurales, el jueves 20 de noviembre.

Arleo destacó que “Newark ha dedicado el tiempo, esfuerzo y recursos necesarios para implementar cambios sistémicos” y que “el Departamento de Policía de Newark ha mejorado considerablemente y cuenta con la infraestructura necesaria para seguir avanzando en el futuro. Es momento de devolver el control del departamento a su liderazgo electo y a la comunidad”.

Tras los disturbios de 1967, conocidos como el Newark Rebellion, los abusos policiales eran tan frecuentes que en 2011 el Departamento de Justicia y la Oficina del Fiscal Federal para el Distrito de Nueva Jersey iniciaron una investigación sobre la policía de Newark. En 2014, el Departamento de Justicia informó que existía un patrón de violaciones generalizadas a los derechos civiles, incluyendo detenciones sin base legal en un 75% de los casos entre 2009 y 2012, aplicadas de manera desproporcionada contra personas negras. También se documentaron detenciones de individuos inocentes por actos como “merodear” o “vagar”.

Tras la investigación, la ciudad y el Departamento de Policía de Newark firmaron el decreto de consentimiento en 2016 para abordar problemas de detenciones, uso excesivo de fuerza, sesgos en la policía, represalias contra quienes cuestionaban acciones policiales y robos por parte de oficiales. El decreto establecía reformas en diez áreas, incluyendo capacitación, participación comunitaria, supervisión civil, detenciones, registros y arrestos, política libre de sesgos, uso de la fuerza, manejo de evidencia, cámaras corporales y de patrulla, asuntos internos, sistemas de datos y supervisión.

Entre las políticas implementadas destacan el policiamiento libre de sesgos, mecanismos de supervisión para garantizar la rendición de cuentas, el uso de cámaras corporales y de tablero, y la policía comunitaria. La corte reconoció que Newark ha demostrado disposición para asignar recursos presupuestarios para sostener las reformas y que más de la mitad de los oficiales juramentados fueron contratados bajo los estándares del decreto.

“En la última década, la División de Policía de Newark ha logrado enormes avances para garantizar un policiamiento constitucional y aumentar la confianza de la comunidad”, dijo Alina Habba, fiscal federal interina de Nueva Jersey. “La División de Policía de Newark sigue siendo un valioso socio en la seguridad y continuaremos trabajando con ellos para reducir delitos con armas de fuego, tráfico de drogas y violencia de pandillas”.

El decreto de 2016 incluyó un panel de expertos liderado por Peter Harvey, exfiscal general de Nueva Jersey, y el New Jersey Institute for Social Justice, que garantizó la participación de la comunidad en la creación de nuevas políticas. Surraya Johnson, directora del programa de reforma de justicia criminal del instituto, resaltó que el decreto ha sido “una plataforma de cambio”, con 16 nuevas políticas implementadas y una confianza creciente entre la policía y la comunidad.

La decisión de la jueza Arleo de terminar el decreto se esperaba desde que, en una audiencia del 3 de octubre, señaló que el Departamento de Policía de Newark había logrado un “cumplimiento sustancial” de las reformas. La medida fue bien recibida por el alcalde Ras J. Baraka y el director de Seguridad Pública Emanuel Miranda, quienes destacaron políticas innovadoras como la First Amendment Policy, la interacción respetuosa con la comunidad LGBTQ+, y la creación de la Oficina de Prevención de Violencia y Recuperación de Trauma (OVPTR), que el año pasado registró más de 2,800 referencias de la policía para intervenciones comunitarias.

Si bien la decisión marca un hito, el New Jersey Institute for Social Justice advirtió que las mejoras deben continuar y que la comunidad debe mantenerse vigilante. Johnson señaló: “El fin del decreto no significa el fin del trabajo. Lograr una relación saludable y justa entre la policía y la comunidad es un proceso continuo y dinámico. Ahora depende de Newark y su gente mantener el diálogo, la confianza y la reforma”.

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