El poder que nos sustenta
Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina. Salmos 107:20
La palabra de Dios es el refugio para el corazón cansado y el bálsamo para el alma herida.
En medio de la angustia, la incertidumbre o el dolor, su voz siempre llega para traer paz, dirección y nuevas fuerzas. Cada vez que meditamos en ella, algo dentro de nosotros se fortalece porque la Palabra tiene el poder de levantar al caído, restaurar el alma y afirmar nuestra fe.
Por eso es importante sostenernos en su palabra, la cual nos dará la fuerza para permanecer y no debilitarnos en medio de las tormentas. Su palabra transforma nuestra manera de pensar, rompe cadenas y nos enseña a superar las luchas que intentan apagar nuestra fe.
Hoy es tiempo de levantarnos, creer y permitir que Dios sane lo más profundo de nuestro corazón porque él cumplirá todo lo que prometió.
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